Cuántas veces en la noche
cuando la soledad se hospeda,
salen de mi, como estrellas
hondas lágrimas de esperanzas.
No siempre, cuando se aqueja
o cuando un amor se ha esfumado,
siempre hay llanto a nuestro lado,
aún cuando estás... enamorado.
Quisiera tal vez explicarte
lo que mi alma oculta a tus ojos,
trato de ser fuerte y majestuosa
y no una mujer frágil y temerosa.
Es el miedo a perderte algún día,
es tal vez, el terror a ofenderte,
salen lágrimas inquietas
por no saber, cómo detenerlas.
Hoy, he llorado y no me averguenzo,
ayer hubo sollozo y lo reconozco,
siempre sufrirá mi alma de gozo
poque quizás mañana... no habrá lloro.
No te averguences nunca de llorar, porque las lágrimas son sonrisas tristes del alma, cuando no tengas ninguna que derramar será porque ya te habrás vuelto de hielo.
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